No eres el único. Muchísima gente siente tensión ante la idea de volar, desde un leve cosquilleo hasta miedo de verdad. Lo molesto es que ese miedo puede impedirte visitar lugares bonitos o ver a tu familia. La buena noticia: con la preparación adecuada y unas cuantas técnicas prácticas puedes reducir bastante el miedo a volar. Abajo encontrarás nueve consejos que ayudan a muchos viajeros a subir a bordo más tranquilos. Si tu miedo es profundo, consulta siempre con un médico o un profesional especializado.
Superar el miedo a volar empieza por entender qué ocurre
El miedo a volar se alimenta a menudo de lo desconocido. Cuando sabes qué significan los sonidos y los movimientos, todo resulta menos amenazante. Las turbulencias, por ejemplo, se sienten fuertes pero son del todo normales para un avión, algo así como los baches de la carretera para un coche. También el repliegue de las ruedas, el cambio de régimen del motor y la inclinación al despegar forman parte de ello. Cuanto más entiendes, menos se dispara tu imaginación.
Prepara tu viaje con calma
El estrés del propio día amplifica el miedo. Una preparación tranquila te ayuda a esperar relajado en la puerta en lugar de con prisas.
- Haz la maleta el día antes, para no tener que preocuparte de nada por la mañana.
- Procura estar en el aeropuerto con tiempo de sobra, las prisas elevan tu pulso sin necesidad.
- Ten toda tu información de viaje lista y ordenada. Un planificador como Zuvy pone tu vuelo, traslados y alojamiento en una línea de tiempo, para que sepas exactamente a qué atenerte y tu cabeza esté más tranquila.
Respira para recuperar la calma
Tu respiración es tu herramienta más poderosa durante un vuelo. Con tensión respiramos rápido y superficial, lo que precisamente aviva el pánico. Respira por eso consciente y despacio por la nariz, deja que tu barriga se expanda, y exhala aún más tiempo. Cuenta por ejemplo cuatro tiempos al inhalar y seis al exhalar. Repítelo un minuto o dos. Esta respiración calmada indica a tu cuerpo que no hay peligro.
Distrae tu atención
Darle vueltas alimenta el miedo, así que dale a tu cabeza otra cosa que hacer. Lo que ayuda varía según la persona, así que experimenta con lo que te funcione.
- Descarga de antemano una película, serie o pódcast que enganche, para sumergirte enseguida.
- Lleva un libro que de verdad te meta en la historia.
- Escucha música tranquila o una meditación guiada.
- Habla con tu vecino o compañero de viaje, una conversación te saca de tu cabeza.
Evita lo que dispara la tensión
Algunos hábitos empeoran el miedo sin querer. Sáltate el exceso de café y bebidas energéticas, porque la cafeína acelera tu pulso y eso puede parecer pánico. El alcohol tampoco es un buen calmante, altera tu sueño y puede reforzar la inquietud. En su lugar, bebe suficiente agua y come algo ligero antes de salir, para mantener estable el azúcar en sangre.
Cuéntale sin reparos a la tripulación cómo te sientes
El personal de cabina está formado y ve esto más a menudo de lo que crees. Al embarcar, comenta que sufres miedo a volar. Entonces te vigilarán, te explicarán qué pasa y te tranquilizarán en los momentos que se ponen tensos. De verdad no eres el primero que lo pide, y alivia enormemente.
Ve poco a poco y sé amable contigo mismo
El miedo a volar rara vez desaparece de golpe. Ve cada vuelo como una práctica y siéntete orgulloso de cada paso que das, por pequeño que sea. Para el miedo persistente existen cursos especiales contra el miedo a volar, a menudo dirigidos por pilotos y psicólogos, que ayudan de verdad a mucha gente. Ten paciencia contigo mismo: cada vez que subes a bordo pese a todo, te haces un poco más fuerte.
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